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	<title>Una mancha en la cama</title>
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	<description>Descubre cómo se hizo, y de qué va el primer libro de Magela Gracia</description>
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		<title>¡Un año ya!</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Oct 2015 11:21:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy hace exactamente un año que puse a la venta &#8220;Una Mancha en la Cama&#8221;. Y ya va por la tercera edición&#8230; Es cierto que han sido tiradas muy pequeñas, de 150 ejemplares cada una, pero me siento muy orgullosa de todos los lectores que ha atesorado el libro a lo largo de estos doce meses.</p>
<p>¡Y los que quedan por llegar!</p>
<p>El primer año es el más difícil para un libro, y más si es el primero de la autora. No me conocía sino la gente que seguía mi blog, mis amigos y los lectores de Todorelatos. Ahora el libro está en la primera página de los mejor valorados por los lectores en Amazon, con 24 valoraciones y comentarios a cada cual más maravilloso. Es muy complicado llevar un libro hasta la primera página de los mejor valorados -aunque es más complicado aún llevarla a la de los más vendidos, pero todo se andará, jejeje-.</p>
<p>Un libro que ha sido el testigo mudo de muchos momentos de intimidad en esas camas manchadas&#8230; Un libro para leer en pareja, o en soledad si te gusta más.</p>
<p>Gracias a todos los que lo han leído. Gracias a todos los que lo han recomendado. Gracias a todos los que lo han regalado&#8230; Y gracias a todos los que lo harán, porque estoy segura de que tarde o temprano sentirás curiosidad por abrirlo por una de sus páginas&#8230;</p>
<p>Hoy soy una mujer feliz porque un sueño se ha cumplido. Ver el primer libro en las estanterías de las librerías es una experiencia que sólo se puede entender cuando llevas desde los diez años escribiendo y desde los quince soñando con ser leída por personas que no me conocían.</p>
<p>Y gracias también a las personas que me han ayudado en este proyecto. Son muy importantes para mí&#8230; y ellos lo saben.</p>
<p>Están a la venta en Librería Canaima​, El Libro técnico &#8211; La Casa del Lector​ y en Librería Sinopsis​. Y, por supuesto, en Amazon.</p>
<p><a href="http://www.amazon.es/Una-Mancha-En-La-Cama-ebook/dp/B00OOG6JWO/ref=cm_cr_pr_product_top">Una Mancha en la Cama en Amazon</a>.</p>
<p>Estoy deseando mancharte las sábanas&#8230;</p>
<p>Por si no te has enterado estoy sorteando un ejemplar firmado entre todas las personas que le den a &#8220;Me gusta&#8221; a la página oficial del libro en Facebook. ¡Tienes hasta el 31 de Octubre para participar! Sólo tienes que pinchar en el siguiente enlace y darle a &#8220;Me gusta&#8221;. El 1 de Noviembre sabremos el nombre del ganador. ¡Mucha suerte!</p>
<p><a href="https://www.facebook.com/unamanchaenlacama">Una Mancha en la Cama en Facebook.</a></p>
<p>¡Buen domingo a todos!</p>
<p>Besos perversos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe width="870" height="489" src="https://www.youtube.com/embed/lBQtMMBgAQo?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1940" data-img="http://magelagracia.com/mancha/wp-content/uploads/IMG_20151018_105738-01.jpeg"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/un-ano-ya/">¡Un año ya!</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Corridas</title>
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		<pubDate>Wed, 06 May 2015 14:31:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Espiando a Magela]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Corridas es el sexto relato que aparece en Una Mancha en la Cama.</p>
<p>Recuerdo el fondo de pantalla que le puse a mi segundo blog, Cartas de mi Puta, aquel día de septiembre de 2011 cuando lo abrí en Blogger. Digo segundo porque el primero fue un blog compartido para ayudar a alguien muy querido, que en su momento abrió un negocio de llamadas eróticas y necesitaba rellenar el blog desde el que se promocionaba. Le pasé un par de relatos y le hice la presentación de la página, una especie de introducción al mundo de la pornografía desde la palabra escrita. Me gustó tanto esa introducción que sigue ahí, en Cartas de mi Puta, tres blogs más tarde –el segundo el de Blogger, y el tercero ya en la web magelagracia.com.</p>
<p>¿Qué no lo has leído? Eso tiene fácil arreglo.</p>
<p><em>¿Te has corrido alguna vez cuando tus ojos se deslizan por las palabras escritas en páginas amarillentas, mientras sientes los latidos atenazando tu polla caliente y dura en el pantalón vaquero? </em></p>
<p>¿No has sentido como un escalofrío recorre tu espalda desde el pubis, dándote la sensación de que necesitas aire&#8230; o mejor, una boca que recorra esa verga erguida desde su base hasta la punta? Muy mojada, mucha saliva caliente resbalando por unos labios carnosos pintados de rojo que se desdibujan manchando el rostro femenino.</p>
<p><em>Mi rostro&#8230; </em></p>
<p><em> En su defecto puedes masturbarte, agarrar firmemente tu polla con la mano, rodear el capullo con los dedos gruesos y sentirla palpitar. Gemir.</em></p>
<p>¿Quieres correrte leyendo novela erótica? ¿Quieres que escriba porno para ti? ¿Quieres recordar estas palabras mientras estás conduciendo, acostado en la cama, o duchándote? ¿Quieres sentir como se te pone dura cuando el agua acaricia tu culo al entrar en el mar? ¿Quieres imaginarme jadear tu nombre mientras estamos separados, fantasear con cómo me masturbo tirada sobre la alfombra de mi dormitorio, como me penetro yo misma y me lamo los pezones&#8230; pensando en ti?</p>
<p>Como me estremezco al correrme&#8230; gritando tu nombre.</p>
<p>Imagina leche condensada resbalando por mis nalgas. Y ahora imagínala resbalando por mi coño rasurado. Imagina que la lames, que la chupas entera, y que yo te acompaño. Que nos pringamos entre sudor y azúcar.</p>
<p>Y ahora imagina que no es leche condensada&#8230;</p>
<p>¿Quieres?</p>
<p>Yo quiero que te corras pensando en mí.</p>
<p>Puedo hacer que te corras pensando en mí.</p>
<p>Puedo.</p>
<p>Puedo escribirte las cosas más calientes.</p>
<p>Puedo.</p>
<p>¿Quieres?</p>
<p>No sé lo que habrá sido de aquel primer blog para ayudar a aquella persona, aunque supongo que ya estará cerrado. O, tal vez, siguen mis relatos pululando por la red sin dueño ninguno. Tras abrir el segundo blog dejé de subir relatos a ese primero, también de Blogger, y poco después mi amiga dejó el negocio, por lo que dejé de visitarlo para ver cómo le iba.</p>
<p>Vuelvo a centrarme en lo que quería contar. El fondo de pantalla de mi segundo blog, Cartas de mi Puta. Era entre rojo y rosa, con unas manchas de puntura que resbalaban hacia abajo, como caen las gotas contra una pared en el momento de aplicar la brocha. Uno de los fondos estándar de Blogger, que coloqué con mucho cariño porque me recordaba una fantasía que había tenido siempre, y que plasmé años más tarde en forma de relato.</p>
<p>Corridas salió de una charla con un lector y escritor que se hacía llamar El de siempre. En verdad, como casi todo el mundo, usaba muchos nombres según la red social o el foro donde se encontrara. Yo nunca he sido capaz de cambiarme el nombre, y Magela Gracia es siempre el pseudónimo que he usado como escritora, y no creo que lo vaya a cambiar a estas alturas.</p>
<p>Corridas es uno de mis relatos preferidos, junto con La buena amiga. ¿Quién no ha soñado alguna vez con poner un plástico sobre una superficie plana –cama, suelo, una terraza al aire libre- y embadurnarse todo el cuerpo con pintura mientras disfrutan de una buena sesión de sexo? Ahora hay un producto que se te ofrece la oportunidad de hacer un cuadro con la silueta de los dos amantes –o la de una sola persona, ¡o varias!, que en el sexo todo vale-, para colgarla donde más te apetezca. Lo vi el otro día anunciado en una red social… ¡Habrá que probarlo!</p>
<p>Pero, cuando hablo de pintura, pienso también en comida. Cualquier cosa que manche, cualquier cosa que deje marca… ¡Qué más da! Mientras no sea tóxico, pases un rato agradable, y te deje un buen recuerdo… -y luego sea fácilmente lavable, que tener que raspar la piel con papel de lija no es para nada agradable-.</p>
<p>Por lo que he podido ir entendiendo a lo largo de los años, las fantasías con pintura son algo muy común entre las mujeres. También las que tienen relación con la comida, como el chocolate, la leche condensada -¿de qué me sonará a mí un chorretón de leche condensada?-, o la nata en spray. Si no lo has probado deberías hacerlo, ¡y rápido! Los plásticos para cubrir la cama son muy económicos&#8230;</p>
<p>Aunque ya sabes lo que opino de manchar las sábanas de la cama. Mientras sea con sexo, bienvenida sea la mancha. Para eso nos empeñamos en tener en casa una lavadora. No va a ser siempre la tierra que te traes en los guantes de jardinería los que se lleven las manchas más antipáticas de quitar con el conocido jabón líquido.</p>
<p>Hace tiempo que no sé nada de El de siempre, pero espero que lea este post, y se acuerde de mí.</p>
<p>Mancha la cama, ten sexo salvaje, y deja un bonito cuadro. Que lo abstracto está muy de moda adornando la pared del cabecero. En verdad, lo que está de moda es el sexo. ¡Y que nunca nos aburra!</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1880"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/corridas/">Corridas</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Fantasía de Infiel</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Apr 2015 14:32:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>FANTASÍA I &#160; Una mujer lleva un rato sentada en una de las sillas que componen la zona de la terraza, en la cafetería del parque. Ha pedido una botella de agua sin gas, muy fría. Esa mujer es infiel. Lo sé porque lleva un pañuelo cubriendo todo su cabello. …
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				<content:encoded><![CDATA[<p>FANTASÍA I</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una mujer lleva un rato sentada en una de las sillas que componen la zona de la terraza, en la cafetería del parque. Ha pedido una botella de agua sin gas, muy fría.</p>
<p>Esa mujer es infiel.</p>
<p>Lo sé porque lleva un pañuelo cubriendo todo su cabello. También usa unas enormes gafas de pasta, oscuras como el carbón. Y una gran pamela. Mira con nerviosismo su reloj de pulsera, e imagino que su amante se está retrasando, y que no le gusta estar expuesta a las miradas indiscretas.</p>
<p>No lleva maquillaje, pero va muy bien vestida. Está estrenando zapatos de tacón, vertiginosamente altos. Y luce un collar muy vistoso, destacando en el escote de la perfecta blusa planchada, que no insinúa nada y, sin embargo, promete todo…</p>
<p>Se ha arreglado para un hombre, y ese no es su marido. Esta mujer va de caza.</p>
<p>Bueno, puede que sólo esté esperando a una amiga que llega tarde, y se acabe de hacer un tratamiento en la piel y no quiera coger sol. Si me acercara a preguntarle, probablemente, habría miles de explicaciones a su indumentaria, tan de anuncio de perfume caro, propio de un paisaje con mar de fondo y un coche descapotable brillando a la luz del sol.</p>
<p>Pero me encanta la idea de que vaya a serle infiel a su pareja.</p>
<p>¿Cuál es el motivo por el que se decide que se va a traicionar sexualmente a la persona con la que compartes algo más que mañanas estresantes al levantarse, o noches de confidencias entre las sábanas? Enfado, aburrimiento, distanciamiento, oportunidad…</p>
<p>El calentón que hace que todo pierda sentido.</p>
<p>¿Va en el carácter, igual que lo de ser constante? ¿Se puede ser infiel sólo una vez en la vida, y nunca más volver a pensar en otra persona? ¿O cada vez que tenemos una fantasía con alguien distinto a nuestra pareja, somos infieles?</p>
<p>Creo que la gracia está, seguramente… en que eso nunca se decide.</p>
<p>Simplemente, ocurre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1><a name="_Toc400806387"></a>INFIEL</h1>
<p>&nbsp;</p>
<p>La pregunta que nunca debí hacerte…</p>
<ul>
<li>¿Dónde se deja de ser fiel?</li>
</ul>
<p>Y la respuesta que nunca debiste darme…</p>
<ul>
<li>Probemos…</li>
</ul>
<p>Bajar la cremallera de mi vestido negro, dándote la espalda, mostrando la piel del hombro, sacando una manga. Terminar de bajarla, sabiendo que tus ojos acompañan mis dedos en el proceso. Pensé, y dije después, que desnudarme delante de ti no era ser infiel… Y tú, cómplice, no dijiste nada.</p>
<p>Sacar el otro brazo y dejar caer el vestido a mis pies, para mostrarte la lencería que en mi intimidad para ti había comprado, fantaseando con algún día poder mostrarte. Negras braguitas de topitos blancos; sujetador a juego con el escote engalanado en encaje, desdibujando la línea del busto abultado. Separar las piernas para que las braguitas se hundan en mi raja y quede la mayor porción de nalga expuesta a tus ojos malditos.</p>
<p>Inclinarme para mejorar mis vistas, y para verte devorarme a su vez…</p>
<p>Que te abras la bragueta en dos movimientos puede que tampoco sea ser infiel…</p>
<p>Y ver tu polla tiesa entre tus dedos supongo que tampoco. Esbelta, tersa, con el capullo rosado, hinchado y babeante. Saber que si no hubiera un anillo en mi mano esa verga estaría ahora recorriendo mis entrañas calientes. Eso es aún más excitante. Ojalá las ataduras y los juramentos desaparecieran tan convenientemente como se puede esconder por unas horas un anillo en el bolsillo de una chaqueta… ¡Qué digo unas horas, unos simples minutos! No me hace falta para saciar la sed que me atormenta la garganta más que unos cortos y maravillosos minutos, entregada a los placeres de tu carne traviesa.</p>
<p>Tu mano aferrando tu polla, y el brillo de un anillo en uno de tus robustos dedos. Ese anillo ahora se frota contra la piel endurecida por el morbo que te ofrece mi cuerpo, y no puedo evitar imaginarme el momento en el que tu esposa lo puso allí, vestida de blanco, tal vez sin haberte separado todavía las piernas para que pudieras olerla.</p>
<p>Me encanta observar el oro rozarse con tu polla, haciéndola tan prohibida…</p>
<p>Puede que tampoco sea considerado infidelidad apartar un poco las bragas para enseñarte mi coñito rasurado y mojado…</p>
<p>Y al hacerlo comprendo que el hecho de que te masturbes mirando como muevo la tela negra sobre mi entrepierna, estimulando mis zonas nobles, no puede ser tan malo… ¡Cómo va a ser malo si me está gustando tanto! Esto no es ser infiel, es disfrutar de mi imaginación mientras hay un hombre que hace lo mismo con la suya. Ahora, en tu cabeza, me la estás metiendo fuerte… Lo sé, lo intuyo… En esa misma postura, por detrás, apartando las braguitas a un lado para que tu verga se empotre contra el fondo que te ofrezco, una y otra vez… La siento menearse en mi interior como si en verdad lo hiciera. Deliciosa plenitud contra la que apretarse mientras me torturo el clítoris con la yema de los dedos a través de la tela de las braguitas elegidas.</p>
<p>No, definitivamente verte masturbar no puede ser serle infiel a mi marido. No te estoy tocando…</p>
<p>Ver como te la machacas con la mano cerrada contra la carne dura es lo más excitante que he hecho en años. Tu imagen empalmada mientras te muerdes los labios y me clavas los ojos en las nalgas como harían tus dedos si te estuviera permitido me tiene tremendamente mojada. ¡Maldita moralidad la tuya! Horrible sensación de impotencia al saber que si me acerco un poco más a ti huirás con la polla tiesa a medio meter en la bragueta, a la carrera.</p>
<p>O tal vez no…</p>
<p>Invitarte a que entres… Invitarte solamente a tocarme.</p>
<p>Me acuesto en la cama boca abajo y separo las piernas. El dormitorio de la casa de tu amigo es tan impersonal como puede ser cualquier otro de un hombre que sólo lo usa para follar. Esa etapa la pasamos ambos hace ya más de una década, cuando éramos jóvenes y pensábamos que comerse el mundo incluía comerle el sexo al menos a una pareja distinta cada semana. Las cosas se complicaron con el paso de los años, y se desdibujaron los deseos en pos de una estabilidad tan efímera que cuando nos quisimos dar cuenta lo único que quedaba para sustentar nuestra realidad era el puñetero anillo en el dedo indicado.</p>
<p>Anillo de condena. Anillo de castigo.</p>
<p>Aun así, impersonal y todo, la cama es cómoda y amplia. Una pena que los dos seamos fieles a nuestras parejas, y no te animes a tumbarte a mi lado, o sobre mí, como deseo tanto.</p>
<p>Aunque esté boca abajo puedes ver mis dedos entrar y salir de mi coño, y escuchar el chapoteo. De eso estoy segura, porque yo lo escucho y sé que se te sigue endureciendo, ya que te veo a través del espejo que hay al lado de la cama. Me miras tocarme, te miro yo hacerlo… Y me excito con la idea de que me poseas y me retuerzo por ello entre las sábanas de la cama. Te enseño mi anillo de casada… juego con él mientras lo deslizo de mi dedo y enmarco mi clítoris con él para hacerme sentir más atada a algo que ahora mismo no comprendo. El anillo cae a la cama con el juego, y tú lo observas entre mis piernas, depositado en las sábanas de tu amigo.</p>
<p>¿Gemir pensando en otro es ser infiel? Porque estoy gimiendo…</p>
<p>Empiezo a no ver la línea y me doy cuenta de que no me molesta tanto.</p>
<p>Pero, sobre todo, te escucho gemir.</p>
<p>Me estremezco al verte temblar a mi lado, ya que te has acercado a la cama. Estás parado a un lado, con la verga en la mano, dura como una roca. Me duele el cuerpo de la impotencia, me duele el alma por la falta de contacto y el coño porque está vacío… Y me duele el dedo porque he perdido el anillo. Aun así estoy tan excitada que no puedo contenerme, y me pregunto si un avance más será posible estando tan cerca tu cuerpo del mío.</p>
<ul>
<li>¿Se puede considerar infidelidad ofrecerte mi culo para que lo huelas?</li>
</ul>
<p>Te he herido de muerte, y lo sabes…</p>
<p>Elevo las nalgas, hinco las rodillas en la cama, y te ofrendo mi culo… tal como siempre quisiste.</p>
<p>Sé que estás a punto de caer, y no sé si podré sostenerte. Provocarte hasta ese extremo ha sido peligroso, pero sabía que no podía dejar de ofrecerte mi olor, con lo que sé que lo deseas. Tal vez, sólo tal vez, sea miedo lo que brilla en mis ojos, a la vez que deseo. Pero tú te inclinas con toda tu mala leche, y dices, con tu rostro junto a mi culo, que si no hay roce, no hay pecado…</p>
<p>Y tus palabras retumban en mi cuerpo mientras te escucho olerme, aspirando fuertemente mi aroma. Y pareces satisfecho, porque la polla, tan dura como la llevas, ha empezado a babearte, con un brillo delicioso que estoy deseando llevarme a la boca. Estoy segura de que te falta poco para eyacular encima de mí. Algo, por otro lado, que nunca creímos que fuera a llegar a ser posible.</p>
<p>Aún recuerdo tus primeras palabras cuando nos conocimos. Eras de esas personas con las que te encuentras en el mundo, de vez en cuando, y piensas que conocías de toda la vida. Un hombre resuelto, pícaro y decidido, que hacía que lo miraras de arriba abajo mientras te lo cruzabas en el supermercado… y mientras te recorría él a ti, también, de arriba abajo. Ahora, medio desnudo a mi lado, poco te parecías a ese hombre que me hizo volver la cabeza mientras tú volvías la tuya, y soltabas con gran desparpajo una frase que me acompañó durante muchos días… y muchísimas más noches.</p>
<ul>
<li>Si quieres te doy mi número de teléfono—, me habías comentado, antes de seguir cogiendo un bote de tomate frito para ponerlo en tu carro, justo con los pañales de recién nacido.</li>
<li>Si quieres te doy yo el mío…</li>
</ul>
<p>En mi cesta de la compra iba amontonando poco más que un par de cosas para los rápidos desayunos antes de salir al trabajo, ya que pasaba la mayor parte de mi tiempo fuera de casa, al igual que mi marido.</p>
<p>Y aquella noche, cuando ya el sueño me vencía, la ocurrencia de intercambiarnos los números escritos en sendos botes de mahonesa hizo que mi vida cambiara.</p>
<p>Aún estaba por verse si para mejor…</p>
<ul>
<li>Sexo telefónico no se considera infidelidad, ¿no?</li>
<li>Depende… — te había contestado yo—. Si es sólo decirme qué me harías o si te tocas mientras lo haces…</li>
<li>¿Y qué diferencia habría, si no es a ti a quien mis manos tocan?</li>
<li>¿Y a quién tocarías, a tu esposa?</li>
</ul>
<p>La idea te había encantado. Follarme por teléfono mientras te imaginabas haciéndole lo mismo a tu esposa había resultado ser una fantasía de lo más excitante para ambos. Cosas que no te habías atrevido a hacerle nunca salían de tu boca perversa y me calentaban el cuerpo, mientras me retorcía en la cama imaginando que estaba mi marido conmigo, haciéndome lo mismo. Tardé mucho en llevar mi mano a mi entrepierna, pero cuando lo hice no pude entender por qué había tardado tanto. Por fin conseguiste que me escondiera bajo las sábanas, con la luz apagada, para correrme con tu boca traviesa. Mi marido trabajaba tantas noches…</p>
<p>No, había pensado entonces. Masturbarme con tu voz no es ser infiel…</p>
<p>Follar con nuestros respectivos luego, con los olores despertados en los sexos por el otro, tampoco. Escucharte decirle a tu esposa las cosas que me habías dicho a mí, dejando el móvil encendido en la mesilla de noche mientras la follabas al otro lado de la ciudad fue lo siguiente. Escucharte gemir por lo que ella te hacía, aunque fuera pensando en mi coño y mi boca, me excitaba.</p>
<p>Y yo… seguía preguntándome… ¿Estoy siendo infiel al escucharte?</p>
<p>Follar con mi marido haciendo lo mismo… Llamarlo como a ti te gustaba que te llamara. Gemir para que me oyeras, hacerlo correr de forma sonora para que lo disfrutaras tú desde el otro lado de la línea telefónica. Ponerle tu cara y tus gestos… ponerle tu morbo y tus actos. Follarte a ti estando con él, dejarme joder por ti en el cuerpo de tu mujer…</p>
<p>¿Fue eso convertirnos en infieles?</p>
<p>Dormir, extenuados, a tantos kilómetros el uno del otro, y sin embargo, con las mentes en el mismo lugar…</p>
<p>Simplemente fantasear. Desearnos. Morir por el otro.</p>
<p>Ahora… después de tantas noches haciendo el infiel sin serlo a nuestros ojos; ahora, que tu polla está tan cerca, tu boca tan dispuesta junto a mi culo, y tus manos se contienen por algo que creo que es más deseo de continuar con el morbo que por el motivo de sentirte atado por una boda. Ahora mi carne tiembla por la espera, sin ver hacia dónde se inclinará la balanza.</p>
<ul>
<li>Puta y jodida cabrona…</li>
</ul>
<p>El punto justo. Ese en el que sé que ya no puedes estar más cachondo. Después de más de un año de sexo telefónico había llegado a conocerte bien. Ese momento de inflexión ha llegado. Tus palabras han despertado en mí el orgasmo que tanto necesitaba. Me retuerzo sobre las sábanas a la vez que el calor me hacer perder la poca cordura que queda en mi alma.</p>
<p>Correrme contigo al lado, por lo que me haces sentir, ¿es ser infiel?</p>
<p>Me doy la vuelta y quedo tumbada hacia arriba. Me deleito con la imagen de tu cuerpo ardiente y a punto de correrse. La primera vez que lo veo de cerca, y no por vídeo… la primera vez que te puedo rozar la polla con la punta de los dedos y llevármela a la boca. Sentir la leche salpicarme el cuerpo, elegir el lugar donde vas a ensuciarme. ¡Tantas posibilidades! Verte sujetar ahora la punta a la espera, escuchar tus gemidos, notar cómo te tiembla la mano.</p>
<p>Y por algún motivo que no consigo entender, cierro los ojos.</p>
<p>Tu leche se derrama en mi abdomen. Plácidos chorros que caen alrededor de mi ombligo, y me calientan la piel, me corren por una de las caderas y la cintura.</p>
<p>Tu semen derramado en mi cuerpo por primera vez.</p>
<p>¿Y esto, será ser infiel?</p>
<p>Me da miedo que la pregunta haya llegado a mi mente justo cuando ya no se puede hacer nada, pero lo cierto es que no me siento más adultera que antes de entrar en el cuarto. ¿Dónde estaba la línea, entonces? ¿Dónde dejó de ser una fantasía?</p>
<p>¿O sigue siéndolo?</p>
<ul>
<li>Yo no he sido infiel—, comentas mirando la corrida en mi abdomen. Estás tan seguro de lo que dices que me preocupa ser entonces yo la única que ha pecado, o que se siente pecadora.</li>
</ul>
<p>Recojo con dos yemas de los dedos unas gotas de tu esperma y uno de ellos me lo llevo a la boca. Pruebo tu sabor y mi lengua se funde con la esencia de tu adulterio, aunque no quieras reconocerlo. Mi saliva envuelve el dedo mientras esa gota deliciosa me desaparece en la garganta. Luego me incorporo, y metiendo varios en mi entrepierna, impregno el que antes estuvo jugando con mi lengua. Lo que me ha mojado los labios bajos con tus palabras y tu imagen ahora resbala por el interior de los muslos, y quiero entregártelo. Si tú no has sido infiel, yo lo he sido&#8230; No sé si al dejarte verme, al dejarte correr encima o al iniciar el juego en el que te deseaba. O al escribir mi número de teléfono en ese estúpido bote en el supermercado. Sólo sé que el anillo aún está en la cama y que mi cuerpo brilla por culpa de tu esperma. Si no me has deseado hasta el punto de perder la cabeza al olerme el culo y llamarme cabrona eso ya es un asunto tuyo.</p>
<p>Para mí, soy adúltera&#8230;</p>
<p>Para mí… eres adúltero.</p>
<p>Ahora, mientras me miras hacerlo sabes que te toca, y que al final, quieras o no quieras, vas a saborearme. Te entrego ambos dedos… uno con semen y el otro con los fluidos de mi boca y mi coño. Los dejo justo sobre tus labios, en el primer contacto entre tu piel y la mía, cuando tan cerca hemos estado el uno del otro tantas veces… sin atrevernos a dar el paso. Y allí esperan hasta que con lengua dubitativa los envuelves y los llevas al interior de tu boca. Allí me pruebas por vez primera también, y siento que se te pone otra vez tiesa ante la perversión que se te ha ido de las manos…</p>
<ul>
<li>Ahora eres infiel…</li>
</ul>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1850" data-img="http://magelagracia.com/mancha/wp-content/uploads/10366326_367339300084229_8355835889641896298_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/fantasia-de-infiel/">Fantasía de Infiel</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Críticas del libro.</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2015 17:21:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>La verdad, tengo unos lectores que son una bendición. No sólo se leyeron el libro rápidamente, devorándolo casi, sino que encima muchos de ellos -de momento veinte, de las cerca de trescientas copias que se han vendido-, han dedicado unos minutos de su tiempo para valorarlo y hacerle una crítica. …
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La verdad, tengo unos lectores que son una bendición. No sólo se leyeron el libro rápidamente, devorándolo casi, sino que encima muchos de ellos -de momento veinte, de las cerca de trescientas copias que se han vendido-, han dedicado unos minutos de su tiempo para valorarlo y hacerle una crítica.</p>
<p>Lo cierto es que en Amazon las estrellas esas, al igual que los comentarios, son muy importantes para hacer visible el libro al lector que no ha escuchado nunca hablar de él. Al ser un libro de autoedición, cualquier publicidad es muy bien recibida, y me ayuda mucho a que más gente sepa que<strong> <a href="http://www.amazon.es/Una-Mancha-En-La-Cama-ebook/dp/B00OOG6JWO/ref=cm_cr_pr_product_top">Una mancha en la cama</a></strong> existe. Sólo me valgo de las redes sociales, de lo que escribo en este blog y del boca a boca para promocionar mis libros, así que cada vez que compartes un enlace de ellos, pones una valoración y crítica en Amazon, o hablas a alguien de una de mis historias a la venta, me estás haciendo un enorme favor.</p>
<p>Ojalá pudiera compensarte por ello&#8230;</p>
<p>¡Oye, que tal vez pueda! Si has sido alguno de los que han comprado el libro, me has valorado y puesto una crítica, o alguna vez le contaste a alguien que Una mancha en la cama era un libro magnífico para leer solo o en compañía -me voy a creer que es verdad, que soy muy crédula-, envíame un mensaje a unamanchaenlacama@magelagracia.com y además de apuntarte a mi web para tenerte al tanto de todas las novedades que subo a la web en forma de relatos o post te enviaré un decimosexto relato para completar el libro de <strong>Una mancha en la cama</strong>. Y si no lo has hecho y quieres leerte un relato inédito del libro para saber si te gusta la forma en la que escribo&#8230; ¡Venga, también!</p>
<p>No te podrás quejar&#8230; soy muy agradecida.</p>
<p>Y, si te parece poco regalo&#8230; ¡avísame también por mail! Que veré lo que se puede hacer.</p>
<p>De verdad, mil gracias por estar ahí.</p>
<p>Te dejo el enlace de las veinte críticas que ha cosechado el libro hasta ahora. Espero que te ayuden a decidirte si tienes dudas de si va a gustarte o no el libro.</p>
<p><a href="http://www.amazon.es/product-reviews/B00OOG6JWO/ref=dp_top_cm_cr_acr_txt?ie=UTF8&amp;showViewpoints=1">Valoraciones en Amazon</a>.</p>
<p>Besos perversos.</p>
<p>Magela</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1810" data-img="http://magelagracia.com/mancha/wp-content/uploads/IMG_20150411_181614-01.jpeg"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/criticas-del-libro/">Críticas del libro.</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<item>
		<title>Introducción. Pecados de la Mente, fantasías pornográficas.</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2015 16:21:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>INTRODUCCIÓN. PECADOS DE LA MENTE, FANTASÍAS PORNOGRÁFICAS. El parque. Horas que nos pasamos sentadas en el banco con los tacones enterrados en la arena, viendo las nubes pasar por encima de nuestras cabezas. Gritos de niños, gritos de madres peleando con los niños. Gritos de madres hablando con otras madres… …
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>INTRODUCCIÓN.<br />
PECADOS DE LA MENTE, FANTASÍAS PORNOGRÁFICAS.</p>
<p>El parque. </p>
<p>Horas que nos pasamos sentadas en el banco con los tacones enterrados en la arena, viendo las nubes pasar por encima de nuestras cabezas. Gritos de niños, gritos de madres peleando con los niños. Gritos de madres hablando con otras madres…<br />
Abuelas que dan de comer a las palomas y menean sistemáticamente un cochecito de bebé, buscando que el sol no incida directamente sobre la cara del crío.</p>
<p>Hace mucho tiempo que acudo al parque sola. No tengo hijos, pero sí una perrita a la que le encanta perseguir mariposas entre las flores. Los niños salen de su zona acotada de vallas de colores para ir a rascarle la cabeza entre las orejas en cuanto llegamos a nuestro banco. Y allí, desde hace unos meses, me da por ponerme a sacarle historias a las personas que lo frecuentan. No que me las cuenten ellos, por supuesto, que para eso ya tengo yo mi imaginación… y me encanta usarla.</p>
<p>Parejas de enamorados que pasean por los caminos que rodean la arboleda; adolescentes tirados en el césped, jugando al juego de estar enamorados; mujeres solitarias con un libro en la mano, sentadas al borde de la fuente de piedra; hombres corriendo por las pistas de atletismo, sorteando bicicletas…</p>
<p>¿Cuántos de ellos llevarían meses sin tener sexo? ¿Cuántos todavía llevaban prendidos sus olores en el cuerpo?</p>
<p>¿Cuántos, al igual que yo, morboseaban con la idea de follar, allí, con cualquier desconocido?</p>
<p>¿A cuántos les apetecería poder mirar, por una rendijita de la puerta abierta, el combate de dos cuerpos entregados a los deleites del desenfreno?</p>
<p>Debo confesarlo. De cualquier escena saco algo erótico, algo libidinoso, algo pornográfico. Va a ser que tengo la mente sucia…</p>
<p>Me siento, observo, elijo.</p>
<p>Y cuando llego a casa, me centro en escribir. No me dedico a ello, pero es una buena forma de pasar mi tiempo libre tras la dura jornada laboral. El ocupar unos minutos estando delante del papel, con la pluma que me regalaron por navidades entre los dedos, hace que mis fantasías cobren un poco más de vida. Ver las palabras plasmadas en el blanco folio, jugando entre ellas para unirse, hace que mi estancia en el parque requiera mucha más atención al detalle de las personas a las que observo. Cada matiz en la forma de acercar una mano, cada destello en la mirada, cada rubor.</p>
<p>Así me pruebo la piel de la persona a la que imagino. Siento sus deseos, se me acelera el corazón recordando los contactos, se me revoluciona el fondo del abdomen con el calor que se despierta allá abajo.</p>
<p>¿Te has sentido alguna vez observado en el parque? Puede que haya sido yo…</p>
<p>Puede que formes parte de las fantasías que escribo.</p>
<p>Luego, en la intimidad de mi dormitorio, cuando los folios se han amontonado ya en una pila de hojas que cogerán polvo a medida que les va llegando el olvido, me acuesto en la cama y ensucio las sábanas…</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1780" data-img="http://magelagracia.com/mancha/wp-content/uploads/11115595_473728649445293_1927757725895564608_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/introduccion-pecados-de-la-mente-fantasias-pornograficas/">Introducción. Pecados de la Mente, fantasías pornográficas.</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Escaparse a la Playa</title>
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		<pubDate>Fri, 10 Apr 2015 07:47:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Mis relatos de historia de infidelidades son los que más comentarios y seguidores me han deparado en los últimos años. Ejemplos de esos relatos son Infiel, incluido en este libro, Confesar un fetiche: Infidelidad -¿aún no lo has leído?-, Restregarme en tu cama, uno de los dos relatos que escribí …
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mis relatos de historia de infidelidades son los que más comentarios y seguidores me han deparado en los últimos años. Ejemplos de esos relatos son Infiel, incluido en este libro, Confesar un fetiche: Infidelidad -¿aún no lo has leído?-, Restregarme en tu cama, uno de los dos relatos que escribí cuando La Otra era mi novela a trozos subida al blog de Cartas de mi puta, y que también tienes en mi web, Adúltera, o Dímelo. </p>
<p>Es una temática fetiche para mí.</p>
<p>Cuando escribía en Todo Relatos no faltaban los comentarios que afirmaban que para escribir así yo tenía que haber sido infiel. Lo que no iba a estar explicando a todo el mundo es que a mí me habían sido infiel muchas veces, y de ahí que fuera capaz de entender las pasiones que se desatan en ese tipo de relaciones. </p>
<p>No me malinterpretes. No me gusta que me sean infiel. Todo lo contrario; resulta que soy una celosa patológica, y podría morirme si descubro una infidelidad. A mí me encontrarás mucho más reflejada en mis relatos de celos incluidos en Cartas de mi Puta, pero ya se sabe que, al final, soy un poco –bastante- perversa, y puedo ponerme en la piel de la gente que sí es infiel, y que disfruta siéndolo.</p>
<p>¿Por qué este relato?</p>
<p>Porque después de una ruptura siempre es bueno huir. Escaparse a la playa era más una historia de empezar de nuevo que de infidelidad. Dejar todo atrás, aunque sea en unas vacaciones, para poder mirar tu vida con perspectiva. </p>
<p>Una boda es algo que a la mayoría de las personas llena de incertidumbre. Miedo al compromiso, miedo a que salga mal, miedo a todo. Algunas veces hay que optar por ser sinceros con nosotros y ser capaces  de decir a tiempo NO. La protagonista de este relato lo hizo de una forma un tanto peculiar, desde luego. ¡Pero es que si lo hiciera de forma sencilla no sería una historia con el sello Magela Gracia! La mujer se dio cuenta de que no quería seguir compartiendo su vida con su prometido deseando de la forma más básica y pasional a un completo desconocido. A veces, las cosas simples son las que más nos abren los ojos. Que fuera tan fácil descubrir el sexo más morboso con el obrero que estaba haciendo los arreglos en la casa que compartiría con su prometido tras la boda fue esclarecedor. No quería a su novio, y mejor darse cuenta a tiempo.</p>
<p>Claro está, siempre se puede romper antes de ponerse a ser infiel, pero si lo hicieran de la forma fácil no sería un relato divertido. Y si la protagonista no hubiera ido a escaparse a la playa, a desear los cuerpos bronceados que se le ponían delante, y a reencontrarse con su pasado de la forma más extravagante, perdería encanto.</p>
<p>Porque cuando te pones ropa ligera, hueles a salitre y entierras los pies en la arena se desatan las pasiones.</p>
<p>Te lo dice una canaria…</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1690"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/escaparse-a-la-playa/">Escaparse a la Playa</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Prólogo. Una mancha en la cama</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Apr 2015 09:04:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>PRÓLOGO. UNA MANCHA EN LA CAMA. Me atrevo a entrar en el dormitorio, con la luz de la luna como única compañera. Pero al hacerlo me golpeo los dedos de un pie contra la pata de la cama. Esa pata, donde aún permanece atada la cuerda con la que me …
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]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>PRÓLOGO.<br />
UNA MANCHA EN LA CAMA. </p>
<p>Me atrevo a entrar en el dormitorio, con la luz de la luna como única compañera. Pero al hacerlo me golpeo los dedos de un pie contra la pata de la cama. Esa pata, donde aún permanece atada la cuerda con la que me dominaste hace un par de noches, y que me habría servido para retenerte si me llego a dar cuenta de que ibas a desaparecer de mi vida. La miro, tirada en el suelo de cualquier forma, y la recuerdo enredada alrededor de mis brazos, vistiendo la piel desde las muñecas hasta los codos. </p>
<p>Las marcas de los brazos habían desaparecido, pero todavía permanecía mi coño mojado…</p>
<p>Enciendo la luz de la mesilla. Las sábanas andan arrugadas a los pies del colchón, pues esa noche nunca llegaron a taparnos. Se quedaron enroscadas sirviendo de poca ayuda, salvo por la que prestaron cuando te vi vestirte tras permanecer abrazados un rato. Entonces, apareciendo un pudor que nunca he tenido y que no se puede explicar hasta que te sientes tan indefensa con tu propia piel expuesta, las enrosqué para taparme mientras me levantaba y me ponía a tu vera. No esperaba que fueras a desaparecer tan pronto, sin apenas clarear el día.</p>
<p>Pero es que no eras mío… Ni de nadie.</p>
<p>El deseo, como mismo viene, desaparece…</p>
<p>La puerta se cerró llevándose tu olor y tu calor, y yo me quedé pasmada, sentada en el borde de la cama que ahora me ofrecía el mismo consuelo que entonces. Las camas vacías tienen una extraña forma de llamarte para tumbarte, pero no reconfortan sin el abrazo que da paso a un suspiro, a un cerrar de ojos, a un beso tierno y un buenas noches susurrado al oído pesaroso.</p>
<p>Y el olor a sexo… </p>
<p>Allí, en la sábana donde podía intuir mi cuerpo junto al tuyo, estaba la mancha que me tiene paralizada. La que me dice que eras real, que te he sentido y me has tenido. Supongo que tu esperma se escapó de entre mis piernas mientras me abrazabas minutos después, y allí se quedó, dando fe de tu existencia, con la tranquila impasividad de los que nada tienen que demostrar. Una mancha, como tantas otras antes, a la altura justa…</p>
<p>Suspiro. Suspiro aunque la cabeza se me llena de gemidos.</p>
<p>A pesar de haber tardado dos días en volver a casa, a enfrentarme a la imagen de la soledad, allí estaba. Una mujer tiene siempre tendencia a levantar la cabeza, aunque se baje la barbilla de vez en cuando. De todo se recupera una. De las ausencias, y de las presencias.</p>
<p>Y tú eras las dos cosas.</p>
<p>Más valía una mancha de semen en las sábanas… que mancharlas con lágrimas.</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1710" data-img="http://magelagracia.com/mancha/wp-content/uploads/11070376_471852159632942_8578928036318861148_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/prologo-una-mancha-en-la-cama/">Prólogo. Una mancha en la cama</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Máscara de Leche</title>
		<link>http://magelagracia.com/mancha/mascara-de-leche/</link>
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		<pubDate>Wed, 11 Feb 2015 16:24:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>Se puede decir que es el relato más pecaminoso que he escrito. Es lujuria en estado puro, basar el sexo en los instintos más primitivos del ser humano, buscar la satisfacción en el morbo sin mirar las consecuencias. Así era un lector mío, hace ya muchos años. He perdido todo …
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Se puede decir que es el relato más pecaminoso que he escrito. Es lujuria en estado puro, basar el sexo en los instintos más primitivos del ser humano, buscar la satisfacción en el morbo sin mirar las consecuencias.</p>
<p>Así era un lector mío, hace ya muchos años. He perdido todo contacto con él, pero recuerdo que era un dominante que quiso someterme viendo que mi escritura cuadraba con un perfil de rol sumiso. La verdad es que por aquel entonces, que aún no me leían en tantos países como ahora, podía atender a los lectores de forma mucho más personal a través del mail. Ahora siempre contesto, pero tardo más tiempo, y tal vez me cuesta más entender el morbo cuando me lo cuentan. </p>
<p>Si me has escrito… ten paciencia. Te leeré, seguro. Y te responderé también.</p>
<p>A este lector lo acabé conociendo un día en un escueto almuerzo, en un viaje de trabajo que hizo a la isla. La comida se quedó casi toda en la mesa, porque los dos nos centramos tanto en hablar que ni cuenta nos dimos que se enfriaba un plato entre ambos</p>
<p>Recuerdo que me traía unas braguitas de algodón, muy blancas y con un fino encaje, en una caja. Y quería llevárselas tras tenerlas yo es ese almuerzo puestas.</p>
<p>Era su trofeo, como quiso llamarlo.</p>
<p>Quería el recuerdo de mi humedad impregnando la tela, y haberla despertado él con sus insinuaciones y comentarios.</p>
<p>A lo largo de los años he ido entendiendo que a cada ser humano le excita algo distinto, que las fantasías pueden ser tan variopintas como diferentes son los deseos sexuales de las personas, practiquen o no ese tipo de sexo, o no practiquen ninguno. Porque para tener deseo sexual no hace falta practicar, ¿o sí? Cada persona me ha ido sorprendiendo con una nueva perversión, una nueva vuelta de tuerca. Y yo, que soy una esponjita, escucho a todo el mundo con mucha atención, porque de la persona que menos te lo esperas aprendes una lección en la vida; entendí el morbo, de este lector, a través del trofeo en cuestión.</p>
<p>No te quedes con la idea de las braguitas como algo excepcional. Te sorprenderías con la cantidad de peticiones que tengo de ir regalando mis bragas a todo el mundo.</p>
<p>Por suerte… es una prenda que no suelo usar. Si no… me arruinaría.</p>
<p>También es el relato que hizo que, una mañana, una persona muy especial me escribiera un mail tras leerlo. Algo hizo que, unos meses más tarde, estuviera escribiendo más relatos para él, y que casi siempre, las manos que imagino en cada escena de sexo, sean las suyas. Aquel día tuve que escribir, cuando contesté a su  mail, que tenía un bolso muy grande para poder adueñarme de lo que me ofrecía a cambio de sexo. Le mandé la foto del bolso, sacada de internet. Me mandó las dimensiones de lo que se suponía que me iba a regalar para vender en el mercado negro a precio de oro.</p>
<p>El bolso se me quedaba algo pequeño.<br />
Y a él se le quedaron pequeñas las fantasías que, hasta el momento, tenía conmigo.</p>
<p>Por suerte hemos sabido crecer.</p>
<p>Da igual si las fantasías se hacen realidad o no. No me veo practicando un sexo como el que se describe en Máscara de Leche por muchos motivos que no voy a exponer aquí ahora. Pero nada nos impide que nos excitemos al pensarlo, que algo revuelva nuestros bajos instintos en el acto de ser marcados en la piel por la persona que nos encela.</p>
<p>O por muchas otras…</p>
<p>Hay gente a la que le gusta el sexo limpio. Hay gente que le gusta ensuciar la cama mientras tienen sexo.</p>
<p>Yo nunca he creído que el sexo pueda quedar, simplemente, en caricias y besos y semen encerrado en un preservativo. Pero ese tipo de sexo no se puede practicar con todo el mundo, y has de tener tal nivel de compenetración con tu pareja para que cualquier locura sexual que se nos ocurra pueda llegar a buen puerto. Y el puerto no tiene que ser otra cosa, muchas veces, que la intimidad de un dormitorio, compartiendo gustos y fantasías, mientras mi mano aferra su verga y sus dedos se pierden en mi entrepierna.</p>
<p>No seas estrecho de miras. Si te excita pensarlo… ¿Puede ser malo?</p>
<p>No todas las fantasías están pensadas para realizarlas. Como me dijo una estupenda escritora una vez, entre confidencias:</p>
<p>“Una cosa son las fantasías… y otra los planes que aún no has realizado”.</p>
<p>Yo tengo muchas fantasías, al igual que mi pareja, o al igual que tú… Máscara de Leche puede ser una de ellas, o la más aborrecible de todas las situaciones imaginables. Da igual como se mire. Yo no juzgo a nadie…</p>
<p>No me juzgues por escribirlo. Y espero que te guste leerlo. Porque es el cuarto relatos de Una Mancha en la Cama.</p>
<p>Hay tantas formas de manchar las sábanas…</p>
<p>¿Cuál es la tuya?</p>
<p>Máscara de Leche es mi relato más querido, pero no porque sea la más excitante de mis fantasías. Es el que más aprecio porque me puso en contacto con el hombre que ha hecho posible que se cumplieran muchas otras después de aquel día.</p>
<p>Por eso no hay que cerrarse en banda con algo que a primeras puede parecer una locura. Porque para fantasear… vale cualquier idea.</p>
<p>Por morbosa que sea.</p>
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		<title>Tras la Pared</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Feb 2015 23:10:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Proceso creativo]]></category>
		<category><![CDATA[Una Mancha en la Cama]]></category>
		<category><![CDATA[erotismo]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[pared]]></category>
		<category><![CDATA[pornografía]]></category>
		<category><![CDATA[Relato]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>
		<category><![CDATA[vecino]]></category>
		<category><![CDATA[voyeur]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Cuando empecé a escribir relatos eróticos me di cuenta de que tanto los hombres como las mujeres solían tener una fantasía bastante recurrente. El vecino o vecina voyeur. Es verdad que a los hombres les gusta más mirar, y también que a las mujeres les excita más sentirse observadas. Pero …
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando empecé a escribir relatos eróticos me di cuenta de que tanto los hombres como las mujeres solían tener una fantasía bastante recurrente. El vecino o vecina voyeur.</p>
<p>Es verdad que a los hombres les gusta más mirar, y también que a las mujeres les excita  más sentirse observadas. Pero en esto del sexo no hay nada establecido, y cada cual tiene en sus fantasías la clave para hacer que su cuerpo arda sin remedio ante una imagen, una palabra, un simple sonido.</p>
<p>Durante un tiempo tuve un grupo de fotografía erótica (y pornográfica, para qué nos vamos a engañar a estas alturas), en el que puse de cabecera una foto de una mujer desnuda descorriendo un visillo de su ventana. En la calle, un hombre la observaba al pasar. Me encantaba esa imagen, y suelo repetirla en la ventana de mi casa con bastante frecuencia, pero por norma general mi calle apenas si está transitada. Algún día me tengo que sacar una foto así…</p>
<p>A nadie se le escapa que soy bastante exhibicionista. Por lo tanto, me gustan los hombres voyeur. Y he escrito muchos relatos en los que la mujer se muestra y disfruta siendo observada. Recuerdo uno muy cortito que se titula La vecinita de las bragas blancas, y creo que fue el primer relato que escribí sobre el tema.</p>
<p>Pero, en TRAS LA PARED, además de hablar de un voyeur hablo del arte de seducir hasta casi rozar el acoso. Y de lo intensa que puede llegar a ser una mirada desde detrás de una ventana, una palabra escuchada desde el otro lado de una pared, o la imaginación de dos personas cuando desean follarse en los cuerpos de otras parejas sexuales.</p>
<p>Que hubo una época en la que me imaginaba, cada vez que tenía sexo, que tenía entre las piernas a Matthew McConaughey, y no me da vergüenza confesarlo. Que seguro que más de una vez me la han metido imaginando que se lo montaban con Angelina Jolie y yo no me he quejado nunca…</p>
<p>Aunque supongo que la cuestión está en por qué se hace, y si lo dices…</p>
<p>En TRAS LA PARED, el voyeur encuentra la horma de su zapato en la exhibicionista, y puede jugar con ella a cumplir sus fantasías. Al final, las cosas más insospechadas son las que pueden hacer que se despierte el apetito sexual, y no poder poseer a alguien en cuerpo no quiere decir que no se pueda fantasear con esa persona… Y hacer que te desee.</p>
<p>¿Acaso nunca deseaste que se abriera la puerta del ascensor en el piso donde vivía esa persona… y deseaste encontrarte con ella a solas en el interior del habitáculo? No diré que me pasa ahora, ya que mis vecinos saben quién soy y no es plan de que me retiren el saludo porque empiecen a pensar que siempre ando pensando en lo mismo. Menos mal que ahora no hay ascensor en donde vivo.</p>
<p>Los ascensores tienen muy mala fama…</p>
<p>Y las paredes de las nuevas construcciones de pisos, cada vez más delgadas, hacen que se pueda escuchar todo si estás gimiendo justo contra el cabecero de la cama.</p>
<p>“Fóllame tan fuerte… que se entere el vecino de lo que hacemos…”</p>
<p>Somos malas a veces.</p>
<p>Sois malos a veces…</p>
<p>Somos morbosos… siempre.</p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1560"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/tras-la-pared/">Tras la Pared</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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		<title>Booktrailer 2ª Edición</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2015 17:40:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Magela]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Magela te cuenta...]]></category>
		<category><![CDATA[Una Mancha en la Cama]]></category>
		<category><![CDATA[booktrailer]]></category>
		<category><![CDATA[cama]]></category>
		<category><![CDATA[fantasías]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[mancha]]></category>
		<category><![CDATA[pornografía]]></category>
		<category><![CDATA[relatos]]></category>
		<category><![CDATA[sexo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Ya sé que el libro tenía su booktrailer, pero estaba hecho en formato casero, y me hacía mucha ilusión poder presentar un trabajo profesional. Y gracias a Vissualbooks Una Mancha en la Cama ya tiene su booktrailer. Casi noventa segundos llenos de miradas morbosas, un tema musical que me encanta …
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Ya sé que el libro tenía su booktrailer, pero estaba hecho en formato casero, y me hacía mucha ilusión poder presentar un trabajo profesional. Y gracias a Vissualbooks Una Mancha en la Cama ya tiene su booktrailer.</p>
<p>Casi noventa segundos llenos de miradas morbosas, un tema musical que me encanta de principio a fin, y una fotografía de mi propia cosecha.</p>
<p>Espero que en el booktrailer encuentres ese motivo que te haga desear leer cualquiera de sus quince fantasías. ¡O todas!</p>
<p>Sigo queriendo mancharte las sábanas&#8230; ¿Me llevas a tu cama?</p>
<p>Que disfrutes del morbo.</p>
<p>Que disfrutes del booktrailer.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe width="870" height="489" src="https://www.youtube.com/embed/lBQtMMBgAQo?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1310"></div></div></td></tr></table><p>La entrada <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha/booktrailer-2a-edicion/">Booktrailer 2ª Edición</a> aparece primero en <a rel="nofollow" href="http://magelagracia.com/mancha">Una mancha en la cama</a>.</p>
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