Entrar a hurtadillas en tu dormitorio, como entra la brisa por la ventana en las frescas noches de verano… Visitándote. Ver tu piel desnuda, y dibujada la débil silueta de la sábana a los pies de la cama. Nunca te despiertas cuando te observo dormir. Tu respiración es tranquila, y tu rostro sereno. No sueñas, no te inquietas. Nunca te …