Estoy hasta las narices de ir a intentar excitarme leyendo y encontrarme con moñadas del tipo: Hola, me llamo Marisa, y voy a describirme para que te hagas una idea… Yo no quiero que te hagas una idea de como soy. Quiero que me imagines como te salga de los cojones. Sí, así de claro. Da igual que sea atractiva …
Soy Deseo
Soy deseo, lo sé. Así me siento… Me gusta que me desees y que mueras por enterrarte en mis carnes, húmedas ante tu recuerdo. Tus instintos más básicos se encienden cuando me encuentro cerca, o simplemente muy lejos. Y saberme, aun así, deseada… estremece la piel que se arquea al compás de sinuosos movimientos. Danza de sexo. Caderas bamboleantes, dedos …
Excitada
¡Dios! Estar caliente en mi cama, retorcerme y sentirme mojada entre las piernas… Arder y sudar, temblar y desfallecer. ¡Y desearte! Sí… Desearte… Desesperada por sentirte enterrar en mí, ansiosa por perderme en tu lujuria. Cachonda… completamente cachonda. Y no lo niego… Así me tienes porque así me has puesto, con cada palabra y cada mirada. Muero por ti, por …
¿Celos?
Celos… No, eso no es lo que siento. Voy a ser ahora sincera, que ya viene haciendo falta, contigo. No son celos, pero casi. Si fueran celos implicaría que tengo miedo. Simplemente, me molestas. No pierdas más tu tiempo pensando que me intimidas. No van por ahí los tiros… Para nada. No te quiero a su lado. Ni hoy, ni …
Derrámate
¿Sexo oral? ¿Sólo? Sí… sólo sexo oral… Pero no es poco. ¿Cómo pensar que algo tan perfecto puede ser considerado escaso, o necesitar un complemento? ¿Cómo mejorar el éxtasis de las partes corporales, destinadas a encontrarse una y mil veces, sea donde sea, por el mero placer de la unión carnal? No es únicamente follarme la boca… No se puede …
Desearte… y pecar.
– Estás muy mojada, Cielo. – Especifica… Estoy muy mojada, por ti. Y sí, lo estoy. ¿Cómo no estarlo? Cuando llevo interminables minutos sintiendo las caricias de tus ojos sobre mi piel, mientras me observabas desde el otro lado del local, donde degustabas una copa, devorándome con la mirada, pausadamente. ¿Cómo no estarlo? Cuando sabía lo que me susurraban tus …
La buena amiga
Perdona, ¡por Dios! Perdona… Fui estúpida; lo sé, y lo siento. No sé cómo me dejé llevar, no sé cómo se me ocurrió hacerlo… ni cómo me atreví. Es verdad, lo confieso. Hacía tiempo que lo deseaba… Mirarlo era en sí ya pecado, y continué observando. Pero nunca debí pasar esa línea que quise trazarme, cuando aún me importaba algo …
Confesiones de una aprendiz de sumisa.
Caliente… sí. Caliente durante días. Así me has tenido, mi Amo. Así me querías, para ti, y para mi marido. Fueron tus órdenes, y creo que estarás satisfecho. Pero algo en mí, aparte de excitado, está nervioso y temeroso al mismo tiempo. Algo que no esperaba que apareciera, algo que me tiene perdida… Sintiendo tu presencia cada vez que me …
Cenizas del Deseo
Deseo. Puro, simple, inalterable. Hay cosas que no se pueden fingir. Probablemente, este sentimiento, sea una de ellas. Y ahora, mientras me miras, mientras me hueles, mientras me tocas… Ahora no finjo. Soy tuya, tú me tienes alterada, tú me tienes ardiente entre las manos viriles. Ahora, que sé quién eres… ahora sé para quién me excito. Mientras me imaginas …
Metal contra metal
No es lo mismo esperarlo… que sentirlo. Avisarte ha sido parte del plan; te lo habría dicho aunque no me hubieras preguntado. Tenerte expectante, sintiendo el sonido de las esposas a cada movimiento en tu trabajo ha sido la guinda perfecta para tu calenturienta perversión. Esperabas verme entrar en tu despacho con ellas guardadas en el bolso, ¿no? Lo que …










